Sarkozy y Merkel impulsan un plan europeo a imagen del británico
Sarkozy y Merkel impulsan un plan europeo a imagen del británico. Los jefes de Estado y de Gobierno del Eurogrupo discutirán hoy en París la aplicación de medidas para recapitalizar el sistema bancario
ANDREU MISSÉ – Bruselas
Al final, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, se ha salido con la suya en la cumbre que hoy congregará en París a los jefes de Estado y de Gobierno del Eurogrupo, los 15 países que han adoptado el euro como moneda. Sarkozy, presidente de turno de la UE, podría arrancar un acuerdo para lanzar el plan de rescate europeo de la banca que intentó sin éxito el fin de semana anterior.
Almunia: “Habrá más paro; esto no es un problema estadístico”
“Los bancos no cuentan su situación real”, se lamentan en la Comisión
El presidente francés se reunió con la canciller alemana, Angela Merkel, en la localidad francesa de Colombey-les Deux-Eglises, en un acto de homenaje al general De Gaulle. “Tenemos preparado un cierto número de decisiones que remitiremos a nuestros socios en presencia del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, y el presidente del Banco Central Europeo BCE), Jean-Claude Trichet”, declaró Sarkozy en una comparecencia conjunta con Merkel ante los medios, informa Efe.
“Sabemos lo que queremos y cómo conseguirlo, pero primero queremos coordinar el plan entre los países de la eurozona y, posteriormente, con el resto de Europa”, añadió Sarkozy, que anunció que hoy se vería con el primer ministro británico, Gordon Brown, antes de la reunión del Eurogrupo. El plan que los líderes europeos discutirán se inspirará en el modelo británico, según fuentes de la presidencia francesa.
El de hoy es un encuentro sin precedentes. Hasta ahora, a las reuniones del Eurogrupo, presididas por el primer ministro de Luxemburgo, Jean Claude Juncker, asistían los ministros de Economía de los países con la moneda común, junto al comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, y el presidente del BCE.
El terreno se lo allanó a Sarkozy el lunes pasado Gordon Brown, que anunció un ambicioso plan de 550.000 millones de euros, superior por tanto en 50.000 millones al de EE UU. El paquete de ayudas británico comprende tres instrumentos. Por un lado, la recapitalización de los bancos hasta 68.000 millones de euros. Además, se amplía en 136.000 millones de euros el importe máximo que pueden destinar las entidades al canje de títulos y cédulas hipotecarias de los bancos por bonos con garantía del Estado para así facilitar liquidez inmediata. Y por otra parte, se asegura la emisión de deuda garantizada por el Estado por parte de los bancos hasta 342.000 millones de euros. Brown ha informado de sus propuestas a la Comisión, ha mantenido conversaciones con otros países y “se ha comprometido a trabajar conjuntamente con ellos para reforzar el sistema internacional”, según el documento que describe el plan de Londres.
La ministra de Economía francesa, Christine Lagarde, reconoció ayer desde Washington, donde participó en la reunión del G-7, que el “plan británico es una de las pistas”. “Hemos visto a Reino Unido”, dijo, “un país que no está en la zona euro, movilizar 25.000 millones de libras en una primera etapa para recapitalizar los bancos ingleses”.
La recapitalización de los bancos alemanes es una medida que está estudiando también seriamente la canciller alemana Angela Merkel. Durante las últimas semanas, Alemania ha tenido que rectificar el tiro en varias ocasiones. Primero se opuso a generalizar la concesión de garantías a los depositantes, punto que acabó aceptando. Después se negó a un plan europeo y ahora ya está en ello. Sin embargo, los planes hasta ahora puestos en marcha no han logrado calmar los mercados, que siguen en caída libre.
Mientras permanece completamente desenfrenada la tormenta financiera, devorando todos los fondos públicos que se emplean para su remedio, crece el temor por sus repercusiones sobre los ciudadanos. El Gfk británico, un instituto que valora la confianza de los consumidores, se anticipó a finales de septiembre, mediante una encuesta excepcional, en la que recogía los efectos de las crisis de Lehman Brothers, AIG y HBOS. Su pronóstico para el Reino Unido fue que la confianza había vuelto a caer, pero sobre todo advertía de “un significativo deterioro del desempleo”.
Es difícil imaginar una evolución muy distinta en los demás países europeos, que ya vienen registrando caídas sostenidas de confianza y que se encuentran o entrarán en recesión, como Irlanda, Reino Unido, España y Alemania. Almunia ha señalado que esta crisis financiera se traducirá “en más paro, menos empleo y, por tanto, afectará a las personas de carne y hueso; esto no es un simple problema estadístico”.
La futura evolución de los mercados financieros es una absoluta incógnita. Asusta la sinceridad de Marco Buti, director general de Asuntos Económicos y Monetarios de la Comisión Europea, quien asegura que “la banca internacional parece completamente diferente de lo que era tan sólo hace unas semanas. Y todavía no tenemos una idea clara de lo que parecerá mañana”.
Para Paul de Grauwe, profesor de Economía de la Universidad de Lovaina e investigador del Centre for European Policy Studies (CEPS), la cuestión está en que la confianza para que los bancos se sigan prestando entre sí “se ha evaporado” y esto hace que el modelo haya fracasado. El riesgo, añade, es que “conduzca a un parón de la economía”. “El problema está en que los bancos no sueltan nada, no cuentan su situación real”, señala una fuente de la Comisión. “Sólo cuando están entre la espada y la pared vienen corriendo diciendo que tienen un problemilla, cuando en realidad ya se están hundiendo”. En opinión de De Grauwe, la solución para restablecer el equilibro y la coordinación del sistema financiero pasa por la nacionalización de la banca. “Sólo hay una salida”, asegura. “Los Gobiernos de los mayores países (Estados Unidos, Reino Unido, la eurozona y, posiblemente, Japón) deben adquirir sus sistemas bancarios o al menos los bancos más significativos”. En su opinión, “los Gobiernos son las únicas instituciones que pueden salvar la fracasada coordinación” entre bancos.
Precisamente, la “nacionalización de todos los bancos” y no sólo los que están fallidos, como se está haciendo hasta ahora impunemente a costa de los contribuyentes, es lo que propone Jean Marie Harribey, presidente de ATTAC. Esta asociación independiente viene proponiendo desde hace años la introducción de una tasa en las transacciones internacionales para dificultar las operaciones puramente especulativas.
La intensidad de la crisis financiera ha reavivado las críticas del Parlamento a la Comisión, especialmente al comisario de Mercado Interior, Charlie McCreevy, a quien se considera un verdadero ayatolá del liberalismo -del que siempre ha hecho gala- y que siempre se ha mostrado reacio a cualquier propuesta de regulación de los mercados, reiteradamente pedida por parte del Parlamento.
Reino Unido sale al rescate de sus cuatro mayores bancos

El Gobierno británico destinará 44.000 millones de euros para evitar la quiebra de Lloyds TSB, Barclays, HBOS y Royal Bank of Scotland, y se convertirá en el mayor accionista de los dos últimos. Esta decisión sin precedentes convertirá al Gobierno de Brown en el mayor accionista en al menos dos de las cuatro entidades, HBOS y Royal Bank of Scotland.
Gran Bretaña pondrá en marcha el lunes la mayor maniobra de rescate financiero para salvar a los cuatro mayores bancos del país, HBOS, Royal Bank of Scotland, Lloyds TSB y Barclays, que han solicitado una ayuda urgente de más de 44.000 millones de euros (35.000 millones de libras) para evitar la quiebra, según informa la publicación Sunday Times.
El Royal Bank of Scotland, que ha visto su valor de mercado se desplomarse por debajo de los 12.000 millones de libras (casi 15.100 millones de euros), se dispone a pedir la aprobación de una inyección económica de 15.000 millones de libras (unos 18.500 millones de euros). Por su parte, el HBOS, el mayor suministrador de hipotecas del país, pretende que se le conceda una financiación de hasta 10.000 millones de libras. El Lloyds TSB solicita 7.000 millones de libras esterlinas (unos 8.800 millones de euros) y el Barclays precisa de 3.000 millones (casi 3.800 millones de euros).
Los ministros de Economía de todo el mundo ratifican el plan de acción del G7 frente a la crisis.
El órgano de gobierno del FMI llama a aprender lecciones de la crisis:
‘La crisis requiere vigilancia excepcional, coordinación y medidas audaces’
Los ministros de Economía de todo el mundo dieron este sábado su apoyo “enérgico” al plan de acción contra la crisis financiera internacional emitido este viernes por el Grupo de los Siete Países más desarrollados (G7). Esta fue una de las conclusiones de la reunión del órgano político del Fondo Monetario Internacional (FMI), que también dijo que el organismo debe estar dispuesto a poner “rápidamente” recursos “sustanciales” a disposición de los países víctimas de la crisis.
El director general del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn, se congratuló por la cooperación internacional para luchar contra la crisis financiera, indicando que los 185 miembros del FMI habían dado su apoyo al plan de acción adoptado por los siete países.
“Hoy el Comité Monetario y Financiero Internacional respaldó enérgicamente los compromisos [del G7]“, dijo esa entidad en un comunicado al término de una reunión en Washington. Ese comité, que es el principal órgano directivo del Fondo Monetario Internacional (FMI), representa a los 185 países miembros del organismo.
En su plan, el G7 (EEUU, Canadá, Japón, Alemania, Reino Unido, Italia y Francia) se comprometió a usar todos los recursos disponibles para evitar la quiebra de bancos importantes y garantizar que cuenten con suficiente capital.
“El Comité reconoce que la profundidad y naturaleza sistémica de la crisis requiere una vigilancia excepcional, coordinación y disposición para adoptar medidas audaces”, indica el comunicado del órgano del FMI.
Especial atención a los países emergentes
El comité del FMI ha subrayado que la utilización de los procedimientos de urgencia existentes debía permitir a la organización internacional “poner a disposición recursos sustanciales para ayudar a los países a cubrir sus necesidades de financiación”.
El CFMI denuncia que los países emergentes son susceptibles de sufrir el impacto de la crisis, incluso aquellos que han seguido políticas económicas sanas durante los últimos años. “El entorno mundial difícil, con los precios de los alimentos y de combustibles elavados, se suma a los desafíos a los que deben hacer frente los países emergentes para mantener la estabilidad macroeconómica y el crecimiento económico”
“Por estos motivos, es extremadamente importante que las colaboraciones sean coordinadas entre economías avanzadas y emergentes”
Asimismo, el Comité emplaza al FMI a “asumir el liderazgo, en consonancia con sus funciones, para extraer las lecciones de políticas necesarias de la actual crisis y recomendar medidas efectivas para restablecer la confianza y la estabilidad”.
La Bolsa española cae un 9%, su récod histórico
J.A. NAVAS | J. PLANELLÓ. Fuente: El Mundo
MADRID.- El pánico bursátil vuelve a alcanzar proporciones históricas. El Ibex se ha precipitado un 9,14%, el mayor descenso en su historia, atrapado en una espiral de pérdidas que ha hecho saltar por los aires la cotización de las Bolsas desde Asia hasta América. Tampoco se han salvado de la quema el resto de las plazas del continente, con desplomes generalizados en el FTSE londinense (-8,8%), el DAX de Fráncfort (-7%) y el CAC parisino (-7,7).
Termina así una semana para olvidar, en la que se ha dejado un 21%, marcada por el recrudecimiento de la crisis financiera y una avalancha de medidas en numerosos países que de momento no han alcanzado el efecto deseado. El pasado lunes, el parqué madrileño abría la sesión en los 11.400 puntos. Este viernes, ha perdido la cota de los 9.000 puntos por primera vez desde abril de 2005 y acumula una caída anual del 40%.
Con este hundimiento, la Bolsa supera con creces la que hasta ahora era la peor jornada en su historia. Fue el pasado 21 de enero, cuando el parqué cayó un 7,5%. “El mercado se ha puesto en el extremo del péndulo opuesto al que estaba hace algo más de un año: si por entonces el optimismo era excesivo (se infravaloraba el riesgo), ahora hemos pasado justo al lado contrario, el del pesimismo extremo, y el mercado está manejando un escenario catastrofista con pánico irracional”, afirma Natalia Aguirre, directora de análisis de Renta 4.
“Ni uno ni otro extremo del péndulo es lógico. Hemos podido comprobar cómo a pesar de las medidas tomadas por los bancos centrales y gobiernos, los mercados no han respondido de forma positiva”, añade. “Ahora bien, creemos que según se vayan aplicando las medidas y se vaya viendo su efectividad, debería producirse una recuperación de las Bolsas”, concluye.
En plena histeria bursátil en todo el mundo, Wall Street protagonizaba una sesión de vértigo, alternando desplomes, pérdidas moderadas e incluso ganancias, pero incapaz de deshacerse del pánico financiero que este jueves le condujo a una caída histórica desde 1987. El Dow Jones acumula su octava jornada en rojo, aunque mantiene los 9.000 puntos.
Las medidas no surten efecto
Las últimas noticias en torno a la crisis financiera dibujan un panorama preocupante. Ni el plan de rescate financiero aprobado la pasada semana por el Congreso de EEUU ni la acción conjunta de los bancos centrales para bajar los tipos de interés han podido reflotar a los parqués. Tampoco parece haber aliviado la situación la decisión del Banco Central Europeo de conceder préstamos ilimitados a los bancos a un tipo de interés fijo.
De momento, persiste el bloqueo en el sistema financiero, donde los bancos no están dispuestos a asumir nuevos riesgos y prestarse dinero entre ellos -una operación habitual en condiciones normales- ante las dificultades en que se encuentran algunas de las mayores entidades del mundo. El origen de esa falta de confianza se remonta al hundimiento del negocio de las hipotecas ’subprime’ en EEUU, un suculento negocio para bancos e inmobiliarias que se convirtió en un quebradero de cabeza al dispararse la morosidad.
Los líderes a uno y otro lado del Atlántico intentan lanzar un mensaje de tranquilidad. Tras los intentos en solitario de diferentes países para hacer frente a la crisis, el G7 estudia este viernes en Washington cómo afrontar una situación que empeora a cada momento.
Además, el presidente de EEUU, George W. Bush, ha anunciado nuevas medidas para restablecer la calma en los mercados y poner freno a la especulación y la diseminación de información falsa en una comparecencia ante los medios para analizar la situación del país. Los último datos económicos en EEUU no abren un panorama esperanzador. Este viernes el Departamento de Comercio informaba de un aumento del déficit comercial en agosto en un 6,8% respecto al mismo periodo de 2007. A esto se suman los malos resultados de General Electric y el hundimiento de la cotización de Morgan Stanley en más de un 20%.
Por otra parte, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ha pedido al presidente francés, Nicolás Sarkozy, con quien ha almorzado esta tarde, una reunión urgente del Eurogrupo para dar una “respuesta coordinada a la crisis”.
El Fondo Monetario Internacional ha advertido de que la actual crisis financiera podría provocar una recesión de la economía mundial el próximo año.
Caída libre de la banca
Duro golpe a las entidades financieras. Los grandes bancos, Santander y BBVA, se dejaron un 11,9 y un 12,8%, respectivamente. Entre los bancos medianos, Banco Popular cayó un 9,6%, Banesto, un 8,6%, Bankinter, un 7,3% y Banco Sabadell, un 2,3%.
El sector de las constructora compartió protagonismo con la banca, con Acciona al frente tras caer un 13,1%, seguida de Sacyr Vallehermoso (-10,8%), Ferrovial (-9,5%), ACS (-6,4%), OHL (-4,4%) y FCC (-4,3%).
La mayor caída de la jornada fue para Iberdrola Renovables (-15,3%); la menor, para Inditex (- 1,4%). Ningún valor cerró en verde.
Islandia se convierte en el ‘país subprime’ de la UE.
El efecto mariposa que convirtió a un conjunto no demasiado elevado de hipotecas estadounidenses de mala calidad en el mayor desestabilizador de la economía mundial en 80 años puede tener su reflejo europeo en Islandia. La quiebra del sistema financiero de este ignoto país de apenas 300.000 habitantes amenaza con resquebrajar aún más al del Reino Unido, cuyos bancos, empresas y hasta ayuntamientos han acudido en los últimos años a la volcánica isla tras sus jugosos tipos de interés de más del 14%.
Si el premier Gordon Brown, que acaba de nacionalizar buena parte de su banca, no ataja la infección, ésta puede afectar a todo el sistema financiero europeo.
La amenaza se antoja exagerada pero es real. Básicamente por las conexiones entre las instituciones financieras de los dos países, fluidas, promiscuas y fructíferas durante la última década. Los problemas llegan ahora que la economía de la pequeña isla volcánica se tambalea por la tormenta bursátil y el Gobierno de Reykjavik no es capaz de capearla.
El primer ministro islandés, Geir Haarde, anunció este jueves dos medidas urgentes. La primera, la suspensión de la actividad de las Bolsas hasta el próximo lunes para frenar la especulación. La segunda, la tercera nacionalización de una entidad financiera en menos de una semana. Esta vez le tocó el turno al Kaupthing, el banco más grande de la isla. Antes habían pasado a manos del Estado el Landsbanki y el Glitnir.
El colapso bancario islandés responde a dos grandes causas: la regulación deficiente de su banco central y el tamaño insuficiente de sus entidades. En relación con la primera, el gran error del regulador fue concentrar sus esfuerzos en la lucha contra la inflación. ¿Por qué? Porque creó una atmósfera propicia para los especuladores, que llevaban su dinero a Islandia atraídos por los altísimos tipos de interés y una moneda -el krona- completamente maleable. Cuanto más altos eran los tipos, más dinero foráneo llegaba. Y cuanto más dinero foráneo llegaba, más se disparaban el crecimiento y la inflación. Y cuando más se disparaba la inflación, más subían los tipos. Así se fue alimentando una burbuja que ahora ha pinchado.
La segunda causa de la debacle es el tamaño desmesurado de los bancos de la isla, que manejan un volumen de negocio que multiplica por 10 el PIB islandés. La mayoría son instituciones creadas sobre fundamentos sólidos y bien gestionadas. Su vulnerabilidad no nace de su insolvencia sino de sus problemas de liquidez, que un Estado minúsculo como Islandia no puede remediar.
Hasta aquí el origen de la crisis de Islandia. Pero, ¿cuáles son sus ramificaciones en el Reino Unido? Dos. La primera tiene que ver con la actividad de los bancos islandeses en suelo británico. Muchos ciudadanos dejaron en ellos sus ahorros atraídos por sus altos tipos de interés. Lo hicieron también decenas de municipios y autoridades locales, que querían maximizar el dinero de las contribuciones. Unos y otros se ven atrapados ahora en el laberinto. A los primeros el Gobierno británico les ha garantizado sus ahorros con varios apaños: a los clientes de Kaupthing, adjudicándole a ING el negocio del banco; a los de Landsbanki, congelando sus activos de la mano de la legislación antiterrorista.
Peor lo tienen las autoridades locales, que invirtieron su dinero en las entidades islandesas por consejo del Tesoro y a las que ahora el Tesoro se resiste a ayudar. Según la oposición conservadora, el montante podría ascender a 1.300 millones de euros, todos dinero de los contribuyentes.
La otra ramificación de la crisis de Islandia en el Reino Unido es la que conduce a la economía real. En los últimos años, muchos empresarios británicos han recurrido a los bancos islandeses en busca de financiación. Es una lista larga que va del chef Gordon Ramsay al magnate inmobiliario Robert Tchenguiz pasando por supermercados como Sainsbury o tiendas de ropa como Karen Millen o House of Fraser. Como anécdota, cabe decir que entre las víctimas está un equipo de fútbol -el West Ham-, cuyo dueño es islandés Bjorgolfur Gudmundsson.
Está por ver si todos aguantan el tirón de la crisis en un momento en el que conseguir dinero se antoja cada vez más complicado. Si no lo hacen y la economía británica se contagia, Brown y su ministro Darling -que parecían haber evitado el abismo con su plan de rescate- podrían volver a coquetear con el precipicio.
Por el momento, el premier ha hecho dos cosas. En primer lugar llamó al presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, para explicarle los pormenores de su plan de rescate bancario. En segundo, emitió una furibunda bronca a los banqueros a través de la televisión, a quienes exigió que asuman sus responsabilidades por los problemas del sistema.




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